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Elimina esto y la vida de tus hijos mejorará de forma radical

Falta de paciencia, interrupciones constantes, problemas para atender y concentrarse, inquietud, falta de motivación…

Son algunos de los comportamientos de los niños qué más nos preocupan y suelen estar ligadas al consumo de pantallas. 

Si tus hijos o alumnos solo logran concentrarse delante de un baile de luces y acción, algo va mal. 

Las pantallas son en gran medida responsables de muchos de los males que están sufriendo los niños actualmente y de otros que vendrán y qué no llegamos a imaginar.. 

No quiero ser alarmista pero debo serlo. 

Las pantallas no tienen nada bueno que ofrecer a niños menores de 6 años y muy poco a menores de 12. 

Me dirás que las pantallas pueden ser «educativas». No nos engañemos, las compañías tecnológicas no están pensando en la salud física, mental y emocional de los niños… 

Lo verdaderamente educativo está en la interacción con el mundo real y las relaciones humanas directas. 

Se convierten en auténticos adictos

La evidencia científica

Hoy estoy pegando duro con este tema porque acabo de terminar el libro Niños pantalla (Glow Kids) de Nicholas Kardaras, que confirma con estudios e investigaciones todo lo que vengo observando hace años. 

Ya antes de la pandemia, a raíz de haber visto en consulta en solo una semana a tres niños con características muy similares (falta de interés en lo propiamente infantil, falta de atención e  inquietud) acuñé con cierto humor y preocupación el término «Síndrome del niño empantallado». 

Después me enteré de que ese síndrome ya había sido investigado por la Doctora Dunckley, y le había dado el nombre de Síndrome de la pantalla electrónica (ESS).  

¿Cómo puedes saber si tiene un problema?

Aquí te comparto algunos puntos del listado que detalla el Dr. Kardaras, junto con otros que me parece importante observar en niños menores de 9 años: 

  • ¿Se enfadan, se ponen nerviosos o ansiosos cuando les niegas las pantallas?
  • ¿Les cuesta sacarse de la cabeza las imágenes provenientes de las pantallas?
  • ¿Se muestran a menudo apáticos o aburridos cuando no están con las pantallas?
  • ¿Denotan una mayor desregularización emocional (rabietas, impaciencia…)?
  • ¿Le cuesta jugar de forma autónoma y armónica?
  • ¿Prefiere quedarse con una pantalla a ir al parque o quedar con amigos?
  • ¿Le cuesta concentrarse en actividades «suaves» como escuchar un cuento?
  • ¿Pareciera que su creatividad e imaginación están apagadas?

Problemas vinculados a las pantallas

Las pantallas son la causa o el detonante que empeora situaciones como: 

  • Falta de autorregulación emocional y comportamientos disruptivos.
  • Hiperactividad y déficit de atención.
  • Retraso en el lenguaje.
  • Problemas de la vista.
  • Alteraciones del sueño.
  • Destrozo de la creatividad y la imaginación.
  • Aislamiento social.
  • Sedentarismo.
  • Agresividad

Y la lista podría seguir.

La Dr Dunkley trabajaba con niños diagnosticados con hiperactividad y déficit de atención. Observó qué, en la gran mayoría de los casos, proponiendo un ayuno estricto de pantallas, el problema se resolvía por sí mismo y conseguía evitar la medicación. 

Evidentemente esto pasaba no solo por eliminar las pantallas sino por sustituir ese tiempo por otras actividades saludables y típicamente infantiles, como contacto con la naturaleza, relaciones sociales, actividades creativas y de movimiento. 

Ocurre que sin eliminar lo nocivo, el efecto de las medidas saludables no son suficientes. Por eso, para conseguir un resultado óptimo se trata de reducir las pantallas nocivas y aumentar las actividades saludables.

El cambio a mejor es tan espectacular que te aseguro que merece la dedicación inicial.

Dieta de pantallas

«Eso suena muy bien», me dirás, «¿pero cómo lo logro? ¿Cómo hago qué mi hijo adicto al Fornite lo deje?»

Cómo empezar la dieta

Los dos expertos en el tema proponen la misma solución, aunque difieren ligeramente en cómo comenzarla.

  • La Dra. Dunckley propone pasar inmediatamente al ayuno, para después de un mes de ausencia total de pantallas, pasar a «una dieta saludable». 
  • El Dr. Kardaras sugiere un acercamiento más progresivo. Se trata de ir reduciendo las pantallas poco a poco, durante una semana, hasta llegar a cero.  
    Por ejemplo, si entre tele, videojuegos y teléfono se pasaba 7 horas al día consumiendo contenido, cada día reduce una hora  hasta llegar a 0. Y entonces  comienza el ayuno de mínimo 4 semanas.

Verás qué ambos coinciden con lo que siempre propuse, de ayuno de mínimo un mes para lograr una desintoxicación. Aunque pueden ser necesarias 6 semanas o incluso meses de abstinencia total, según la edad de los niños y la situación de dependencia.

Recomendaciones para el período de abstinencia

Cuánto más grave sea el enganche a las pantallas, más complejo será el período de desintoxicación. Al igual que con las drogas duras, es inevitable qué pasen un período de mono, de síndrome de abstinencia, en el qué tendrás que cargarte de paciencia e imaginación para acompañar a los niños con amorosa firmeza. 

También tienes qué tener claro qué no sirve solo quitar lo malo, igual de importante es implementar nuevos hábitos saludables. 

Y para ello tendrás que estar presente. Sin duda te tocan unas semanas de estar muy presente, pero luego tu hijo habrá recuperado gran parte de su creatividad y autorregulación y podrá estar horas jugando solo. 

(En realidad para qué puedan jugar solos durante horas hacen falta más «condimentos» pero, sin duda, eliminar las pantallas es un factor irrenunciable. En mi taller on-line sobre cómo fomentar el juego libre profundizo mucho en este tema).

Sustituye las horas de videojuego o tele o cualquier pantalla por: 

  • Tiempo de juego en familia.
  • Actividades en la naturaleza.
  • Ir al parque.
  • Montar en bici, patines, patinete…
  • Hacer plan con amigos.
  • Actividades  creativas.
  • Ayudarte en la cocina u otras tareas de la casa.
  • Tiempo para aburrirse ¡Súmamente importante!

Y por tu parte recuerda cargarte de:

  • Paciencia, paciencia, paciencia. 
  • Firmeza, firmeza, firmeza. 
  • Ánimo para aguantar el tirón.

Y después ¿que?

Los expertos en patologías relacionadas con las pantallas distinguen entre caramelos digitales y verduras digitales. 

Caramelos digitales

Videojuegos, navegar sin sentido por Youtube, navegar por internet por contenidos inadecuados, abuso de redes sociales, programas basura de TV…. 

Verduras digitales

Hacer una videollamada con un familiar o amigo, enviar mensajes a familiares o amigos, buscar un tema determinado por internet, vídeos educativos por Youtube u otras plataformas, incluída la TV.

¡Atención! 

Prácticamente todos los vídeos supuestamente educativos, no lo son. En el libro del Dr. Kardaras hace un largo reporte sobre la intromisión del negocio digital en el ámbito educativo, sin qué haya ningún trasfondo positivo ni  conocimiento de las verdaderas necesidades de los niños. 

Recuerda que los altos directivos de Google, Apple y demás, no dejan a sus hijos móviles antes de los 14 años… y los llevan a escuelas Waldorf libres de tecnologías en las etapas educativas de infantil y primaria. 

Kardaras critica duramente el ingreso de las pantallas en los sistemas educativos. No estábamos tan locos los que decíamos que cuidado con sustituir el recurso humano por programas digitales, interactivos y atractivos. 

  • Menores de 6 años. Una vez lograda la desintoxicación mantenerla sin verduras ni caramelos digitales, salvo alguna «espinaca digital», como puede ser una videollamada con la abuela. 
  • Mayores de 7 u 8 años. Podemos pasar a un progresivo y lento avance en verduras digitales, evitando por completo o al menos al máximo, los caramelos. (En realidad esta recomendación es válida para cualquier edad.)

Estrategias para la reincorporación

Recuerda qué estas estrategias, propuestas por el Dr. Kardaras, son para mayores de 7 años. (Los menores de 7 años no deberían reincorporar nada). 

  • Exige a tus hijos hacer ejercicio físico y tareas en casa, por lo menos el mismo tiempo que dedican a las pantallas. Una hora de peli = una hora al aire libre. Cuanto más pequeño la proporción de pantallas debería ser muchísimo menor qué la de movimiento. 
  • Si tiene que tener un móvil, que no  sea un smartphone sino de los antiguos. 
  • Sustituye el tiempo de pantallas por actividades al aire libre, físicas, recreativas o sociales. 
  • Deja que tus hijos se aburran. El aburrimiento es la fuente de creatividad y de donde pueden surgir sus talentos.

Tu turno

Otra autora que me encanta cómo enfoca este tema es la psiquiatra española Mariam Rojas. Te recomiendo su conferencia Cómo educar para que le pasen cosas buenas a tus hijos, en la que habla de este preocupante tema, de forma muy didáctica y amena. 

Ella matiza la importancia de que se revise el comportamiento hacia las pantallas de toda la familia: 

  • Observa tú propia relación con la tecnología. Contrólate también tú. 
  • Prioriza la comunicación familiar: por ejemplo, no les pongas la tablet o la tele a la hora de comer. 

Así qué, te toca. Es tu turno:

  • ¿Estás preparada para el cambio?
  • ¿Quieres el cambio?
  • ¿Cuándo lo quieres? 
  • ¿Lo quieres de verdad?

Pues manos a la obra. ¡3, 2, 1… 0! 

Mucho ánimo en este apasionante viaje de cambiar hábitos. Que no solo los cambia, sino que nos fortalecen inmensamente.

¿Qué pensamientos y emociones te produce este tema tan candente? Te leo.

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Sobre la autora
Tamara Chubarovsky

Soy creadora de las Rimas con Movimiento® y de Thono® (terapia holística del nombre), así como del uso del cuento como herramienta pedagógica.

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