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Enseña a escribir «con tacto»

Ojo, que con tacto no me refiero a pantalla táctil.

En este post vamos a ver porqué implicar las manos y el tacto en el proceso de aprendizaje de la lectoescritura es más útil que las fichas y los programas digitales. E ideas de cómo implementarlo. 

Tacto para conocer el mundo

Para que los niños aprendan a leer y escribir necesitamos mucho tacto. 

Por un lado, tacto en el sentido figurado, para poder percibir cómo y cuándo llevar a cabo este proceso de la mejor manera. 

Y también tacto como sentido. Implicar la percepción táctil ayuda a que el aprendizaje de la lectoescritura sea más significativo, profundo y bonito. 

Alrededor de la boca y de las manos tenemos más receptores táctiles que en cualquier otra parte del cuerpo. 

Por eso a los bebés les gusta llevarse las cosas a la boca. No es que tengan hambre y se las quieran comer, sino que con la boca las sienten por completo y, así, reciben la información sobre ellas. En definitiva, chupan para aprender. 

Está constatado que el usar las manos y el tacto incrementa enormemente la eficiencia del proceso de aprendizaje —sea cual sea nuestra edad—.

Y la zona de las manos y la boca tienen una representación en la zona correspondiente de cerebro mucho mayor que cualquier otra parte del cuerpo. En el neocórtex ocupan la mayor parte de la corteza sensitiva y motriz. (Esto se ve muy claro en el famoso dibujo del Homúnculo de Penfield).

Además, siempre que se combina el tacto con los demás sentidos se activan más partes del cerebro. Y así se construyen redes nerviosas más complejas y se despierta un mayor potencial para el aprendizaje. 

Implica las manos para aprender más y mejor

Potenciamos de forma especial el aprendizaje cuando implicamos al máximo las manos.

¿Por qué?

Porque gran parte de las cortezas sensitiva y motriz del cerebro están relacionadas con las manos; así que estas modelan nuestro desarrollo cognitivo, emocional y lingüístico. 

Y dibujar con el dedo índice de una mano sobre una pantalla táctil no es implicar las manos en el aprendizaje. Ni mucho menos. Tampoco lo es agarrar el lapicero y hacer fichas.

Por eso, si queremos que los niños tengan un aprendizaje significativo de la lectoescritura es fundamental que dejemos de lado las nuevas tecnologías.

En su lugar es mejor ofrecerles un proceso creativo, en el que tengan la posibilidad de experimentar la escritura y la lectura con sus manos y tacto. 

Actividades con tacto

¿Cómo puedes lograrlo?  Te pongo algunos ejemplos de actividades que implican las manos, el tacto.

  • Modelar las letras con plastilina y luego leerlas al tacto, con los ojos vendados.
  • Escribir en arena mojada u otras texturas. 
  • Escribir con el dedo en el papel (con o sin pintura en el dedo). 

Otro aspecto fundamental para potenciar este proceso multisensorial es que tengan la posibilidad de experimentar las letras a lo grande, con todo su brazo, mano y dedos. 

Involucrar el movimiento de las manos y la percepción táctil en el aprendizaje de la lectoescritura y lograrás ese aprendizaje profundo, duradero y divertido que los niños tanto necesitan. 

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Sobre la autora
Tamara Chubarovsky

Soy creadora de las Rimas con Movimiento® y de Thono® (terapia holística del nombre), así como del uso del cuento como herramienta pedagógica.

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